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Adaptabilidad versus poder 
La mayoría de la gente imagina a la inteligencia y al
conocimiento como poder. Y tal vez no sea exagerado pensar que la
mayoría de la gente tiene cierta ambigüedad para relacionarse con el
poder de la inteligencia o del conocimiento.
Es convencional considerar que se es muy inteligente si se tiene una
mente poderosa. En tal sentido, una persona inteligente sería
alguien que puede usar su mente para hacer cosas difíciles y
complicadas. Desde esta óptica tradicional, las personas aparentan
ser inteligentes, por ejemplo, si leen textos difíciles, si resultan
hábiles en juegos que parecen requerir poder mental, si exhiben un
talento especial para argumentar, etc.
Ciertamente, uno de los problemas principales del poder de la
inteligencia, y/o del conocimiento, es el conservatismo. Una
inteligencia poderosa podría ser totalmente inoperante en un mundo
permanentemente en cambio. Cuando la inestabilidad es la norma, una
inteligencia meramente poderosa puede derrumbarse en la confusión.
Otro problema asociado al poder de la inteligencia suele ser la
falta de utilidad. El mundo suele tener abundancia de inteligencias
poderosas que no son líderes ni exitosos.
En estos tiempos de cambios rápidos, surgen expertos que consideran
que para tener éxito e incluso para liderar, se necesita un enfoque
más simple, más esquemático, de la realidad; se necesita captar la
esencia de las cosas aun perdiendo una cierta cantidad de detalles
(y si Dios está en los detalles, incluso parece que resulta más
ajustado ser escéptico y ateo).
Algunos gurús del "desarrollo personal" afirman que "entre quienes
dependen menos del trato con la complejidad y la dificultad con la
que tratan las mentes poderosas, cambiar de mente se vuelve más
fácil". Cuesta menos tiempo y energía porque no hay que reexaminar
demasiadas creencias o reevaluar tantos hechos y datos. Faltaría
muy poco para que la idea se transforme inadvertidamente en otra que
sugiera que parece más adecuado ser ignorante y/o mediocre.
En muchos sentidos, es muy probable que la mera adaptabilidad
resulte ser más importante que el mero poder. Pero no habría que
confiarse en su adecuada inserción en temas humanos. La
adaptabilidad, en bruto, no dice mucho de la inteligencia ni se
relaciona necesariamente con la inteligencia. Hay formas de vida que
soportan temperaturas casi volcánicas y algunas especies de insectos
tienen millones de años de existencia, tal como las conocemos hoy.
Estirar el valor del concepto del valor de la adaptación puede
derivar en una devaluación innecesaria del poder de la inteligencia
y del conocimiento. Una verdadera inteligencia puede y debe ser
flexible.
Probablemente estaríamos mejor si las cosas fueran más simples para
entenderlas, interpretarlas, reinterpretarlas y revisarlas antes de
dar respuesta a información nueva. Pero así como a las personas que
se meten de lleno en la complejidad les resulta habitual encontrarse
tan aplastadas por los detalles que se sienten incapaces para
responder, tenemos a toda una cultura y civilización incapacitándose
gradualmente para leer más de una carilla de "textos de mediana
complejidad", por citar un fenómeno que no retrocede y al que parece
que podemos adaptarnos perfectamente.
Patricio Jorge Vargas
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